jueves, 26 de diciembre de 2013

SAPONIZACIÓN

El jabón tomó su nombre, de acuerdo a una antigua leyenda romana, del Monte Sapo, donde sacrificaban animales para los dioses. La lluvia llevaba una mezcla de grasa derretida y cenizas de madera al suelo arcilloso del río Tíber, donde las mujeres encontraron que esta mezcla hacía que su lavado fuese mucho más fácil.


Durante los últimos tres meses hemos estando practicando este antiguo proceso en Durango, en el Centro de Personas Mayores. No hemos estado con las cenizas sino con la "moderna" sosa cáustica y recordando un poco las matemáticas para calcular las cantidades ideales de sosa para hacer nuestros jabones.


Cada día peleándonos un poco menos con los números y empezando, con los materiales ya en la mesa, con todos los cálculos en base a las cantidades y los tipos de aceites que íbamos a utilizar.






Lo primero, siempre el agua al que añadimos la sosa, para evitar salpicaduras y la posibilidad de quemarnos con ella.





Cada semana un tipo de jabón: de leche de cabra,


... de avena,




... de cacao,





... de caléndula,


... de pepino,





que necesito un proceso diferente, después de curadas las pastillas de jabón base es cuando añadimos los pepinos...






...y los llevamos a casa en sus moldes preparados para meter en el congelador antes de desmoldarlos para su secado final.


También hicimos jabón de uso doméstico con aceite usado. Fueron todos diferentes procesos y nos llevamos una muestra espléndida para casa.